Durante las últimas semanas, el número de casos confirmados de personas infectadas por COVID-19 se ha incrementado, por lo cual muchas empresas han decidido cerrar sus puertas y el home office se ha convertido en una tendencia.


Evitar el tránsito, reducir costos en alimentación y transporte; y la flexibilidad de los horarios son solo algunos de sus beneficios que podemos encontrar en esta modalidad de trabajo. Pero también este último puede representar una desventaja si no tienes mucha organización.

Aunque este modo de trabajo no es nuevo, lo cierto es que miles de personas se están enfrentando por primera vez al trabajo remoto, y a sus consecuentes dificultades e incertidumbres.

Aquí te enumeramos algunos consejos para adaptar el hogar al trabajo remoto y transitar esta etapa de la mejor manera posible.

1. Elige un espacio

No todos tenemos en nuestro hogar una oficina o un lugar específico para trabajar, aún más cuando el home office se tiene que adaptar de un día para el otro.

Por lo que lo primero que debes hacer, es elegir un lugar en la casa en donde te sientas más concentrado(a). Luego, intenta adaptarlo con extensiones eléctricas, una lámpara, algún mueble que antes no tenía uso. La creatividad es la clave para crear tu propio workspace.

Si te es posible busca que el espacio este alejado de las áreas comunes del hogar, de distractores como televisores y en el que puedas tener privacidad.

2. Luz y ventilación

De ser posible busca que este espacio tenga buena ventilación y que reciba la mejor luz natural posible. La buena iluminación es fundamental a la hora de participar en una videoconferencia o hacer una videollamada. Además también te ayudará a no forzar la vista.

3. Decora tu ambiente

Crea un espacio en la forma en que te gusta. La productividad crece en ambientes donde los pensamientos creativos surgen con más facilidad,
Puedes poner plantas, colgar cuadros, llenar estantes con libros y objetos de decoración. Entre más feliz te sientas en ese ambiente, mejor podrás trabajar y producir a lo largo del día.

4. El home office es un trabajo formal

Muchas personas creen que estar trabajando desde casa no es tan riguroso como ir a la oficina cada día. Sin embargo exige un muy alto nivel de responsabilidad, compromiso y disciplina.

Por lo que es una buena idea tener un cronograma de días y horarios establecidos y cumplirlos formalmente. Recuerda que el home office no te exime de cumplir con acuerdos laborales, fechas de entrega, reuniones y la entrega de reportes.

5. Vístete como si fueras a trabajar

Al estar trabajando en casa muchas personas se imaginan trabajando en pijama y pantuflas. Si bien se permite estar cómodo, para reforzar la autodisciplina se deben establecer rutinas, horarios y ciertas formalidades en cuanto a tu vestuario. Estos permitirá que te enfoques mejor en el logro de resultados y que no haya diferencia entre ir a la oficina o trabajar desde tu casa.

Recuerda que el quitarse la pijama, bañarse y vestirse nos prepara psicológicamente para la jornada laboral.

6. Separa lo doméstico de lo laboral

Habla con las personas con las que compartes tu hogar que aunque te encuentres en casa, estás trabajando y no estás disponible para atender las tareas domésticas.

Tampoco debes dedicar las 24 horas del día al trabajo, debes desconectarte de la jornada laboral para dedicar tiempo a los tuyos.

Si tienes hijos, ellos también deben estar en casa, así que vale la pena también hacer algunas adecuaciones en casa para que se mantengan entretenidos y ocupados con sus respectivas tareas escolares.

Esperemos que estos consejos sean de ayuda para ti. Quizás cuando la crisis haya pasado, percibas que te gustó y puedas continuar con este modelo. Lo importante ahora es seguir las instrucciones de las organizaciones competentes y superar este momentos juntos, aún en la distancia.